Si la marinería de un velero la podemos representar por el alumnado… ¿quién son los que lo forman, dirigen, asisten, acompañan, corrigen, exigen y enseñan?
Les presentamos al profesorado del Colegio, la oficialidad de este gran barco. Cada uno en su especialidad y puesto de mando. Ellos con sus características propias, con su personalidad, temple y los talentos prestados por el Único Maestro, al que deberán rendir cuentas un día.
Son más que instructores, más que meros pasa-materias, más que profesores o libros ambulantes.
Actividad solemne, misión sagrada, labor titánica en los difíciles nuevos tiempos que vivimos. Trabajo oscuro tan poco reconocido y valorado. Transmisores invendibles de cultura y de valores; figuras-símbolos; modelos casi impecables en vitrina, sacerdocio laico; apóstoles en medio del desierto; recios timoneles de mares agitados y días en calma; jardineros de la cultura y la esperanza; fundamentos del crecer; puntos de referencia para la marcha diaria; recordadores de la meta y dignidad humanas; despertadores de latentes semillas a su cargo; árbitros del actuar del hombre; generosos y entusiasmados vendedores del compromiso humano, del buen saber, del buen vivir; vasos de barro puestos sobre el altar; sencillos pero empeñosos reflejos del Padre Común Amoroso, Sabio y Exigente.
¡Casi demasiado para un ser humano! Abrumador peso… Y sin embargo tan irreemplazables en su noble e ingrata misión.
Que el supremo Maestro de Nazareth los recompense a manos llenas aquí y en la otra vida. ¡Se lo merecen!
Prof. Esteban Polic´ |